Publicado el 28/07/2025 por Administrador
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Una ola de calor histórica azota el Mediterráneo, desencadenando feroces incendios forestales en países como Grecia, Turquía, Francia, Bulgaria, Albania y Chipre. Las temperaturas récord, combinadas con vientos fuertes y sequía prolongada, han creado condiciones propicias para que las llamas se propaguen con rapidez.
Desde Grecia, las autoridades han registrado más de 50 incendios activos en 24 horas, especialmente en las islas de Creta, Evia, Kythera y en las afueras de Atenas. Miles de personas han sido evacuadas y numerosas viviendas y zonas agrícolas resultaron dañadas o destruidas. El país ha desplegado cientos de bomberos, aeronaves y equipo terrestre en una lucha sin precedentes.
En Turquía, las llamas han devastado amplias franjas desde la costa mediterránea hasta el interior, incluyendo Izmir, Bursa, Bilecik, Hatay, Sakarya y Karabuk. Más de 50.000 habitantes fueron evacuados, especialmente del área de Izmir, donde incluso el aeropuerto fue cerrado temporalmente. El fuego ha cobrado la vida de al menos 13 personas, incluidos 10 bomberos y voluntarios, y forzó a declarar varias regiones como zonas de desastre nacional.
En Chipre ocurre uno de sus peores incendios en los últimos 50 años: miles de hectáreas quemadas, múltiples evacuaciones y viviendas destruidas, con pérdidas humanas asociadas. El drama se reproduce en Albania, Bulgaria y Montenegro, que también han declarado alertas rojas, evacuaciones masivas y desplegado apoyo internacional para contener el avance del fuego.
Las temperaturas extremas han sido un factor decisivo: se han superado los 45 °C en Grecia, incluso alcanzado 50,5 °C en el sureste de Turquía, récord absoluto nacional. En muchas zonas, las mínimas nocturnas no bajan de 30 °C, extendiendo el riesgo de ignición incluso durante la madrugada.
El aumento de partículas contaminantes, como ozono y PM2.5, ha deteriorado la calidad del aire en toda la región, según reportes meteorológicos. La crisis evidencia cómo el cambio climático intensifica estos fenómenos: más del 70 % de las olas de calor más severas en Europa desde 1950 ocurrieron tras el año 2000.
Los equipos de emergencia, en “batallas titánicas” según autoridades griegas, combaten llamas en condiciones extremas. Se han desplegado apoyos internacionales de la Unión Europea, incluyendo aviones y brigadas de otros países, para reforzar la respuesta ante incendios fuera de control.
En Francia, incendios en regiones como Corbières, Montpellier y alrededores de Marsella provocaron evacuaciones, cortes de carreteras y cierre de fábricas e incluso del aeropuerto local en plena operación. Más de mil bomberos y aviones especializados trabajaron durante jornadas continuas para controlar los focos.
Este escenario pone en evidencia la vulnerabilidad creciente del Mediterráneo frente al cambio climático. La combinación de sequía, suelos secos, vegetación cada vez más inflamable y urbanización cercana a zonas forestales exige repensar las estrategias de prevención y manejo del fuego. Expertos señalan que 2025 podría convertirse en uno de los peores años de incendios en décadas, no solo por extensión quemada sino por la magnitud del impacto humano y ambiental.
Aunque se han tomado medidas de contención, el peligro persiste y podría intensificarse en las próximas semanas si no se controla la ola de calor.